El estado del bienestar y los paraísos fiscales

No es únicamente la pérdida del estado del bienestar lo que informa de la mala salud de las economías comunitarias y, lo que es aún más importante, no han sido en exclusiva las medidas de ajuste adoptadas lo que ha supuesto una recaída del bienestar europeo.

Sin embargo, lo que parece claro es que son las clases políticas las que – a través de planes neoliberales- se han empeñado en diluir la pérdida de beneficios sociales.

Pérdida de calidad de vida para los más desfavorecidos

EE.UU. que sin duda, sigue siendo el país más poderoso en términos de riqueza del mundo, contempla un gasto social muy reducido comparativamente con las economías comunitarias, sin embargo, las justificaciones que las clases políticas están dando para efectuar el recorte de beneficios sociales, centradas en la explicación de estar gastando más de los que se ingresa, ha puesto de manifiesto un nuevo dogma de fe que siguen sin ninguna réplica y con bastante satisfacción, tanto los mercados de capitales, como la Unión Europea en su conjunto.

Las medidas impuestas suponen un retroceso en términos sociales, cuando se ha comprobado que las políticas basadas en el aumento de los impuestos, suponen en el largo plazo no sólo una caída en picado del consumo y por ende, una pérdida agresiva de competitividad, sino que los ingresos estatales son menores que con políticas basadas en el estímulo y la implantación de un nuevo y eficiente modelo productivo basado en el valor agregado y la producción sustentable.

Adicionalmente, las políticas basadas en el aumento de impuestos, terminan siempre por favorecer a las rentas más elevadas. Esta es otra máxima del capitalismo y el sistema neoliberal, son las personas con rentas más altas las que se ven beneficiadas por una mayor austeridad.

Los paraísos fiscales y los grandes capitales

Los movimientos del capital financiero siguen siendo especuladores, lo que significa que siguen enriqueciéndose sin generar ningún tipo de riqueza para el país.

Y es precisamente la “producción” especulativa de la banca, la que ha provocado la crisis actual, la existencia de paraísos fiscales que permiten la movilidad sin control de los capitales en el corto plazo lo que permite a las grandes fortunas moverse con total impunidad por la economía sin sufrir los envites de las políticas de austeridad y, por lo tanto, sin aportar con su riqueza a la reactivación económica.

Para minimizar el impacto de esta situación se necesita garantizas los derechos sociales a través de una legislación con convenios colectivos bajo el amparo del marco de la Unión Europea.

Conclusiones: el estado del bienestar existe, pero no para los más necesitados

Sin embargo, estos cambios no parecen factibles ya que son contrarios a las políticas fiscales y económicas de los estados actuales que, durante años, han hecho de las políticas basadas en los preceptos del neoliberalismo, el núcleo central de mantenimiento del bienestar para los grandes capitales mientras se incrementaba progresivamente la pobreza y la falta de recursos entre las clases sociales.

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