El partido nacionalista de Flandes Nueva Alianza Flamenca (N-VA) se ha impuesto en las recientes elecciones parlamentarias celebradas en Bélgica, un país que está más y más dividido entre los flamencos del norte y los francófonos del sur.
El N-VA, liderado por Bart de Wever, se ha convertido en la primera fuerza nacional al hacerse con 28 de los 150 escaños del Parlamento,
una proporción escasa que se explica por la multiplicidad de partidos en Bélgica.
El programa a largo plazo del N-VA pasa por ir descentralizando competencias legislativas desde Bruselas con vistas a alcanzar la independencia de Flandes en relación al resto del país. El plan de todo movimiento nacionalista, cualquiera que sea su procedencia, se marca el federalismo como paso previo a la independencia.
Una de las primeras medidas que se ha propuesto Bart de Wever es congelar el trasvase de fondos públicos desde Flandes a la Valonia francófona, la región menos próspera de Bélgica.
Así y todo, los separatistas no son mayoría en términos absolutos. Esto significa que los que desean ver dos bélgicas independientes son los menos, en torno al 30 o al 40% de los flamencos.
