Estamos criando vagos

Por la red a estado circulando un correo donde se habla sobre el tema de las nuevas generaciones y la gran influencia que a tenido la tecnologia en cada uno de nosotros.

El correo en cuestion se titula: “Estamos criando vagos“. Cabe aclarar que mi edad es de 16 años y por tanto me encuentro en ese rango de edad del cual se queja el autor, aqui va la primera parte:

Por Cesar Mella – Psiquiatra:

Hay que llamarlos varias veces en la mañana para llevarlos a la escuela.
Se levantan irritados pues se acuestan muy tarde hablando por teléfono o conectados a la Internet.

No se ocupan de que su ropa esté limpia y mucho menos ponen un dedo en nada que tenga que ver con ‘arreglar algojuventud en el hogar’.

Idolatran a sus amigos y viven poniéndoles ‘defectos’ a sus padres a los cuales acusan a diario de que ‘están pasaos’.

No hay quien les hable de ideologías, de moral y de buenas costumbres, pues consideran que ya lo saben todo.

Hay que darles su ‘semanal’ o mesada de la que se quejan a diario porque ‘eso no me alcanza’.

Si son universitarios siempre inventan unos paseos de fin de semana que lo menos que uno sospecha es que regresarán con un embarazo o habiendo fumado un pito de marihuana.

Definitivamente estamos rendidos y la tasa de retorno se aleja cada vez más, pues aún el di­a en que consiguen un trabajo hay que seguir manteniéndoles.

Me refiero a un segmento cada vez mayor de los chicos de capas medias urbanas que bien pudieran estar entre los 14 y los 24 años y que para aquellos padres que tienen de dos a cuatro hijos constituyen un verdadero dolor de cabeza.

Segunda Parte

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8 respuestas a Estamos criando vagos

  1. Pingback: Estamos criando vagos - Parte 2

  2. Marco Gudiño dijo:

    ¡ENDEREZA A LOS HIJOS DESDE PEQUEÑOS!
     
    ¡Los padres no debemos temer al castigo merecido de nuestros hijos! “Los castigos son necesarios y productivos, siempre y cuando no sean imposibles de cumplir”                          
     

     
     
     

    ¡Toda planta debe ser enderezada antes de que se transforme en árbol! Las plantas en crecimiento son más fáciles de apuntalarlas ¡Después es más difícil! Lo tierno es manejable, dócil, flexible… para ser enderezadas. Lo tierno  también es frágil y delicado; hay que tratarlo con finura ¡No debe quedar cicatrices y peor deformaciones! Los niños deben conocer, en todo momento, qué es, o no es permitido hacer; en lo posible, con su respectiva explicación (depende de la edad). Niños y niñas deben conocer deberes o responsabilidades, espacios y reglas determinadas ¡Así se forma la conciencia! Si los hijos fueran advertidos no se tendría que castigárselos. “Corrige al niño para que no tengas que encarcelar al joven” coinciden en decir algunos padres reflexivos.  
     
    Los niños deben conocer que algunas acciones no las pueden realizar, que ciertas cosas no las pueden tomar, que tal hora es el límite para llegar a casa… y si las realizan, toman o llegan tarde, tienen su merecido ¡Todo, por el bien de todos!
     
    Las reglas limitan, prohíben y anticipan consecuencias ¡forman parte de un proceso de  humanización! La tarea de los adultos, sin lugar a duda, es humanizar a los inhumanos. Los seres humanos que no tuvieron quién los humanice por cualquier circunstancia o no tuvieron modelos, represiones o reglas claras ¡No logran humanizarse! Estos seres no tienen conciencia, sensibilidad, pena… de nada ni de nadie. Hoy existe una cantera de asesinos, estafadores, alcohólicos, drogadictos, violadores, ladrones, mentirosos… lo menos que se puede observar ¡La deshonestidad, la mafia o el asesinato se ha constituido en deporte para algunos! Roban, matan o estafan… y se quedan tranquilos. Si no deseamos verlos, “a las buenas o a las malas”, tenemos que imponernos en su inmadura personalidad. “Cría cuervos y te sacarán los ojos” dice un pensamiento popular.
     
    ¿Será que “Los hijos nacen buenos y la sociedad los corrompe”? o que “Los hijos nacen malos y la sociedad los compone”, pienso que “Los hijos nacen y aprehenden lo que observan, lo que hacen, lo que sienten o rechazan… hasta lo que se les prohíbe”. Tanto los padres irresponsables o consentidores inciden en su pésima formación. “Amor y exigencia a la hora exacta y en cualquier espacio” es lo que requieren. Pocos  jóvenes son realizados, y dicen que su éxito se lo deben a sus padres. Cuentan que sus padres fueron duros, tenaces y exigentes. ¡Como hijos se sienten agradecidos!
     
    Antes de nada los padres debemos conocer que las instituciones educativas no forman. No preparan en las competencias afectivas ¡Los niños y jóvenes si no son violentos, carecen de autoestima! La educación generalizada solo instruye. Los docentes son buenos para pasar información específica ¡Cero en formación humana! Lo poco que enseñan y que realmente es significativo para su vida, es demasiado elemental ¡Cuando alguna lectura es más profunda ya no lo entienden!
     
    ¡Volvamos al tema! Los padres o adultos para criar hijos necesitamos de “autoridad”, “tiempo de dedicación” y “reglas claras” ¡Ya lo hemos indicado!
     
    ·        Autoridad.- Solo por el hecho de haberlos procreado y peor si nos hemos desvelado por ellos.
     
    ·        Tiempo de dedicación.- La mayoría de hijos pasan abandonados.  Las plantas necesitan cuidados para que den buenos frutos ¡Eso es tiempo de dedicación! Si no se da tiempo para la crianza, éstos crecerán silvestres, y como tales serán: “agrios”, “nocivos” o “espinosos”.
     
    ·        Reglas claras.- Las reglas tienen que ser entendidas, pensadas e interiorizadas por las dos partes (padres e hijos) ¡No se trata de implantar un centro de tortura! Los castigos deben ser pensados dosificados y factibles de ejecutarlos. Usted como padre no pude decir ¡Te mato” Este dictamen, con seguridad, se quedará en amenaza ¡No lo va a cumplir! Las amenazas intimidan, pero a la larga son superadas por las víctimas y el amenazador queda de “mentiroso”; por esta razón las sentencias deben ser ejecutables.
     
    La autoridad de los padres depende del amor que hayan engendrado en los hijos. Cuando hayamos servido, compartido, enseñado… con amor obviamente tenemos más autoridad de acariciarlos o reprenderlos. Los padres irresponsables generalmente se sienten sin autoridad. La autoridad se la siembra, se la gana, se la conquista… muchas veces con lágrimas, por el amor que se les siente, al menos cuando se presenta un “sismo familiar” ¡Un padre que nunca realizó nada por los hijos no puede imponer autoridad¡ “No es lo mismo padre que papá; padre es quien ayuda a existir en todos los ámbitos de la vida, en todas las necesidades del ser humano; y papá es aquel que un día equivocadamente dejo salir de él, una pizca de su ser y trajo a este mundo un ser grandioso, pero un ser infeliz para la humanidad.” Nos dice un documental.
     
    ¡Hay que dosificar las necesidades de nuestros hijos! No podemos ni debemos darles todo lo que pidan ¡Para después descontrolarnos! Démosles únicamente lo  que necesitan, sin permitirles que ellos opten por el camino de la subversión, la violencia o las calles; o peor aún la vía de la delincuencia, las drogas o el suicido. Cuando se detecte alguna anormalidad, pongamos el grito en el cielo e iniciemos un proceso de contingencia, comenzando por nosotros mismos ¡La comunicación oportuna y permanente, puede salvar la situación mal encaminada de los hijos!

    ¡Escuche el mal consejo!, ¡Es el momento de saber dónde se encuentran nuestros hijos y quienes son sus “compañeros”!, ¡Es hora de vigilar sus trabajos de la escuela!, ¡Es momento de exigir el arreglo de sus pertenencias!, ¡Es momento de imponer reglas firmes!; ¡Es hora de exigirnos a nosotros mismos, dónde estamos y a que hora nos vamos a acostar todos!, ¡Es hora de decir a nuestros hijos que la noche es para descansar y el día para trabajar!, ¡Es hora de poner freno a tanta “sinverguenzada” y a tanto libertinaje de estos tan queridos hijos, “sangre de nuestra sangre”! coinciden en decir varios tratadistas.

     
     
    Dr. Marco Gudiño
    SUPERVISOR NACIONAL DE EDUCACIÓN

  3. Marco Gudiño dijo:

    ¡MAL FORMACIÓN DE LOS HIJOS!
     
    Me preocupan algunas situaciones, ante todo “Cuán equivocados estamos en la crianza de los hijos” No estamos preparados para hacerlo ¡No hay una cultura formativa! Prevalece la formación silvestre. La razón de educar es eclipsada por la emoción y los sanguinarios o condescendientes sentimientos.
     
    Los responsables “padres ricos” les dan y les socapan todo, hasta convertirlos en “consumidores presuntuosos” ¡No desean que sus hijos sientan el hambre y sufran de frío! Con seguridad que esta sobreprotección conduce a la  pérdida del control sobre ellos ¡Con el tiempo solo la policía los podrá detener!; sin embargo de esta realidad  nos aferramos al amor incondicional. Después de todo parece que los adultos hemos perdido la razón. Me atrevo a decir que el limitado número de niños nos esta llevando a sobreprotegerlos. Al único retoño le damos todo el poder de hacer lo que quiera ¡No nos importa si  perdemos el gobierno con tal de que mi hijo sea feliz! -deben de decir-, los “padres responsables económicos” (pocos guaguas) Las generaciones anteriores tenían muchos hijos y no les importaba tanto perder alguno de ellos, al menos por una causa justa ¡Que diferencia!
     
    Por otro lado los responsables “padres pobres”, en el ánimo de formar hijos correctos, en algunos casos, han caído en la ferocidad. En mi lugar natal a un niño de 7 años le quemaron la mano por una irregularidad ¡Qué otras irracionalidades habrán!
     
    Es considerable el porcentaje de niños abandonados por asuntos de trabajo o irresponsabilidad de los padres ¡Miles de niños crecen en las calles y los insensatos progenitores continúan reproduciéndose! Los jóvenes varones son los más irresponsables. Cuando sienten la atadura de un hijo se acaba el amor de la pareja y siempre la dejan sola con la tarea.  
     
     
    Solo por “querer saber clasificar”, me permito presentar lo siguiente:  

    PADRES

    Responsables

    Irresponsables

    Sobre-protectores

    Sobre- castigadores

    Circunstanciales

    Insensibles

    Circunstanciales.- Se obligan a ser irresponsables por situaciones de fuerza mayor.

    Insensibles.- No sienten nada ni por ellos mismos.

    ¡Dónde quedan los padres perfectos!

    “No existen los padres perfectos; pero su incidencia marca la diferencia”

    Estamos hablando de los seres humanos convertidos en padres. Aquellos que han procreado hijos por cualquier circunstancia. En este esquema no se contemplan los hombres y mujeres que se han mantenido “castos” o “inmaculados”; razón esta para preguntarnos ¡Es normal tener hijos o es preferible no tenerlos! -y si es normal-  ¿Porque no tienen algunas personas a pesar de estar preparadas? Con los “padres irresponsables insensibles” hasta los animales padecen.  
     
    La mayoría de seres humanos somos progenitores circunstanciales, atizados por una mentalidad animal ¡Poquísimos buscamos ser padres y continuar con la fructificación de la especie! Algunas personas no tienen hijos para no complicarse la vida. ¡Al no tener en quien pensar crece la fortuna! Un ejemplo de ello son los religiosos católicos.
     
    ¡Como se ven los padres exitosos! Observando los buenos y excepcionales  seres humanos parece que no tienen un referente común y ¡Cómo entender también a un prototipo humano! Son muy diferentes los seres humanos célebres ¡La excepcionalidad de Aristóteles es muy diferente a la de Lutero, y la de ellos, muy distante a la de Simón Bolívar! Si esto es bueno ¿Cómo fue su formación, de quién dependió?, ¿Quién los enrumbó? Lo cierto, existen millones de estudiantes disfrutando de la vida hasta degenerarse ¡Este es el producto de la autonomía prematura y de la pésima educación!
     
    No logro entender ¡Existen padres responsables que dan todo de si, y no logran conseguir la formación de sus hijos! Sus sueños no se han hecho realidad ¡Creo que para nadie es fácil formar hijos! Hasta los más grandes progenitores fracasan. Pelé, el hombre más reconocido del planeta por su “don de gente”, cuentan que tiene un hijo implicado con las drogas ¡Qué se puede esperar del resto!
     
    Cualquiera que sea la situación existe una formación humana equivocada. No lo sabemos hacer ¡Ratas, ratones y rateros abundan! Ni los Estados garantizan una buena educación, peor los padres de familia  ¡Todo es  cuento! No existen reglas claras o parámetros de comparación para observar el acierto formativo  

    Dr. Marco Gudiño
    SUPERVISOR NACIONAL DE EDUCACIÓN  

  4. NoJodan dijo:

    ¡Hola!

    Yo formo parte de esta cultura juvenil. En mayor o menor medida me encuentro dentro de estas descripciones, por lo que el tema me concierne y la crítica me hace provecho. Tanto, que me he puesto a pensar en diversos factores y por eso me gustaría intercambiar ideas.

    Lo primero es que pienso que está en nuestras manos jóvenes, identificar y definir qué es lo que nos está fallando de las instituciones (iniciando por la institución familiar) y de las ideas instituidas que pregonan las figuras de autoridad (sí, iniciando por los padres). Para poder saber entonces ¿cómo y a qué? reaccionamos de determinada forma.

    Yo sólo cuento con algunas nociones que he construido de mi ambiente. Mi ambiente es el de la gran urbe plural del Distrito Federal. Aquí tengo amigos que definitivamente no han ido a Disney dos veces y nisiquiera sueñan con hacerlo, a veces tienen ambiciones mucho más interesantes, a veces tienen carencias o frustraciones más graves. Pero también tengo amigos que han ido a Europa y todavía no reparan en la riqueza cultural que eso representa. A fin de cuentas la carencia está y no podemos decir que queda en manos de la institución familiar, aunque los padres y la familia forman el dispositivo que sujeta a los seres humanos a un determinado acomodamiento en la cultura. La ideología está ahí, bien presente, el problema es que a veces no reconocemos qué ideología estamos reproduciendo en cada acto cotidiano. La moral es otro asunto, un asunto que bien pudiera definirse en ocasiones como un conjunto de costumbres IRREFLEXIVAS.

    En fin, desde mi ciudad y mi experiencia intersubjetiva con la cultura y la sociedad, ubico un factor protagónico que concierne a la juventud y a las figuras de autoridad: LA ACTITUD ANTE LA DIFERENCIA. El medio en que nos desenvolvemos los jóvenes actualmente permite beneficios y fenómenos que aún no terminamos de asimilar, relacionados a la globalización cultural y que tiene que ver con las telecomunicaciones y con la fuerza de la imagen tras inadvertidas representaciones ideológicas. ¿En qué lugar surge una primera ruptura entre los padres y los jóvenes? …. parece que comúnmente tiene que ver precisamente con la pretensión de los padres, por instituir y determinar qué valores y qué principios son los “adecuados”, cuáles son las “buenas costumbres”, la moral de la que se hable debería acuñar un complemento, yo le preguntaría a mis padres ¿de qué moral me hablas cuando hablas de “nuestra moral”?… ¿es a caso la moral del éxito? ¿de la felicidad? ¿de lo correcto?… Bueno, por poco entiendo lo que ideológicamente significa el pluridiscurso de la posmodernidad, pero tampoco estoy segura de que a nuestra época histórica latinoamericana le corresponda como ideología propia o incluso como posibilidad de praxis. Especialmente en países ‘tercermundistas’ y específicamente en México con un sistema económico, gubernamental e ideológico determinado. La condición histórica es un factor importantísimo.

    La forma de lidiar con “la diferencia” se osifica en valores y principios, esos que han sido aprehendidos, heredados y transformados desde nuestras familia, pero parte de esa familia también es el televisor, la internet, y afortunadamente la convivencia social fuera del círculo del parentesco. Digo afortunadamente, porque este encuentro, entre el sujeto y la escuela, por ejemplo, rompe o refuerza lo que previamente se aprehendió en la educación impartida por los padres. Pero ¿impartida cómo?… yo comenzaría por hacer una clara distinción entre lo significa: críar y lo que significa educar.

    Específicamente apunto al cuestionamiento sobre la actitud ÉTICA que hay detrás de los discursos de la moral, esos preceptos, esos supuestos construidos que se dan como verdades y con los que osifican los “valores” y los “principios”. Con este cuestionamiento me resisto a aceptar que los hay mejores o peores, que los hay “buenos” o “malos”. Me salgo, junto con el resto de la masa juvenil a la que pertenezco, de esa dicotomía.

    No es cuestión de épocas, no es temporal, el hecho de que todos compartamos una cierta actitud similar frente a la cultura vigente, frente a la forma de organización y las relaciones humanas. Primero está el discurso del sujeto, este que se hace hablar en tercera persona y diagnostica. Aquí me encuentro yo, reconociendo mis límites. Porque si no se reconocen esos límites entonces el diálogo queda torturado por la interferencia de lo incompatible. ¿No es esa la actitud que nuestra autoridad tradicional en esta cultura mexicana, suele tomar?… los jóvenes aprendimos la soberbia de “saberlo todo” de algún lado, y probablemente sea el caso de los padres de autoritarismo sutil, ambivalente o explícito, de paternalismo que actúa bajo la lógica del premio y el castigo.
    La primera frase célebre de todo sermón: “No seas respondón”. Eso oprime y desdeña al ingenio juvenil y la posibilidad de diálogo, de intercambio. Los jóvenes somos más que eso, y cuando nos dicen “no respondas” bien deberíamos exigirles de regreso un directo “no me jodas”. Nuestra educación es más que la mesada y el trabajo, y el reconocimiento es más que la aprobación o el desdén. Creo que hay etapas y condiciones en las que la dinámica premio/castigo sí tiene importancia y fuerza, pero como método único de educación, ha fallado. “Dar la mesada a cambio de un trabajo” no tiene nada de malo, pero “comprender la necesidad de limpiar el espacio propio” es una actitud que se transmite con mayor dificultad, a saber, inicia con la prédica del ejemplo en todos los rubros de la conducta… los padres pueden estar hablando sólo de una cuestión de hábitos de limpieza, pero al joven le hacen ruido TODOS los hábitos de esos padres en general.

    El trabajo es un buen factor que se menciona en el texto, para reflexionar; el trabajo en nuestras sociedades contemporáneas las más de las veces no tiene sentido, no es de extrañar que así parezca cuando el sistema socioeconómico determina: Quien gana nunca es quien participa del trabajo. Entonces esto no es meramente una actitud caprichosa juvenil, sino que es una realidad general, compartida por todos, que refuerza las actitudes caprichosas de todos los que somos individualistas en mayor o menor medida. La diferencia con los jóvenes quizá sea el carácter potencial. La fuerza y la energía con que manifestamos los mismos síntomas pero a mayor escala y con más dramatismo. Porque la juventud es un momento que define tanto como otras etapas de la vida, pero con CUALIDADES ESPECÍFICAS DE CAMBIO.

    He conocido jóvenes a quienes les han enseñado las “buenas costumbres” pero en la ruptura con su círculo parental e inserción individual al mundo, encuentran factores más elocuentes que otros sistemas, por ejemplo: el narcotráfico. ¿Por qué ese aparato funciona mejor que el ámbito laboral o académico? ¿Qué está fallando en estos dos?, ¿no creen que es importantísimo darnos cuenta de qué se está haciendo con la LEY y sus consecuencias?… Los jóvenes decimos ‘¿Eso es la ley?, nah, ley la de mi tribu’, ‘Yo soy tu padre’ (como suelen decirse unos hombres a otros en la jerga casual).
    El asunto es EL SENTIDO del trabajo, de la ley… si ser productivo para las capas medias y bajas en este contexto a veces significa ser AUTÓMATA, entonces yo no me extraño de LA VAGANCIA, la celebro. El problema no es la vagancia, es igual de grave no encontrar un sentido de motivación, que demandarlo en los otros, pero la inventiva juvenil se ha apaciguado, factor protagónico: nos han enseñado a cansar y apaciguar las inquietudes; lo que no a sublimarlas, reconocerlas y/o canalizarlas. Pero los jóvenes no queremos ser MOLDEADOS.

    El problema es que la tremenda necesidad de diálogo y RECONOCIMIENTO que a veces fracasa en la familia y con los padres, se convierte en un obstinado comportamiento, factor que define el sentido, la conducta y los objetivos de los jóvenes en otros espacios, uno que por cierto es totalmente abstracto y/o virtual: el de la apariencia. La moda, las insignias de identidad del consumo y la necesidad de PODER. ¿Qué hay detrás del poder-autodestruirse como discurso eje del ritual de las modas contemporáneas?, detrás quizá esté la posibilidad de regir sobre algo, y ese primer algo es el cuerpo. La pregunta para los padres es: ¿En qué momentos refuerzan el discurso de la apariencia y las insignias del poder a partir de ‘objetos transicionales’ erróneos?… los padres también suelen poner en un grado de importancia poco atinado lo que significa un tatuaje, un piercing, la ropa, el cabello, el dinero, etcétera. ¿En qué momentos ellos mismos promueven la abismal interferencia comunicativa con sus hijos? ¿Qué ejercicio del PODER muestran ante sus hijos?

    En ese sentido no estoy tan de acuerdo en las soluciones que se expresan aquí, pero es comprensible que haya esas diferencias de perspectiva, pues hemos crecido en distintas circunstancias, ese es el punto.

    Lo que para mí es verdaderamente preocupante es que los jóvenes no seamos quienes nos pongamos a formular “soluciones”, aquí hay un asunto de asumir responsabilidades, porque no podemos pedirle a nadie (ni a los padres, ni al ‘sistema’ ni a la cultura) que responda por el sinsentido de la primera crisis de la vida adulta, que a saber, inicia en la adolescencia. Sí, me parece que aunque el término no es definitivo se le puede llamar a esto adolescencia crónica, una crisis de orden humano en la representación y la ideología. Pero creo que es una crisis que requiere la resignificación de todo el conjunto: jóvenes, padres, adultos experimentados, individuos autónomos económicamente, productivos y VAGOS. Todos los vagos, incluyendo la vagancia irresoluble a la que sometemos a los ancianos, incluyendo la vagancia de la burocracia frustrada y de quienes ejercen un poder público.

    Primero la educación
    . No conozco muchos sistemas educativos que incentiven la imaginación. El arte, que es igual de impráctico e inútil que la naturaleza ociosa de la vagancia, está abandonado. ¿Qué tiene de incómodo ese ‘ludismo inútil’? al igual que el terreno de las humanidades y las teorías críticas, parece representar un desafío. Afortunadamente hay dudas y desafíos, desafortunadamente no se han concretado en CUESTIONAMIENTOS y PROPUESTAS. Ese es el papel de nosotros, los jóvenes, y lo estamos desperdiciando, pero no todos, las figuras de autoridad y los medios de comunicación/difusión masiva también tienden a enfocar sólo esos sectores.
    Por lo pronto lo último que me suena a propuesta, es la repetición; esa tan melancólica ‘tradición perdida’ de la que hablan muchos padres y figuras de autoridad podría ser soltada, es un renuncia difícil, sí, pero para dar lugar a nuevas formas. Y no sólo eso, podría incluso ser promovida la necesidad de nuevas formas. No exageraré el enunciado que habla de “enseñar labores domésticas a las mujeres”, pero sí señalaré que ahí hay un claro discurso de rol de comportamiento por género, lo cual es buen ejemplo de un discurso que genera resistencia, si no en el diálogo y la palabra, en la praxis, en microviolencias.
    Cuando digo nuevas formas y cuando hablo de propuestas, yo propongo un retorno a la resistencia, pero una resistencia más madura. Estamos en eso, pero por lo pronto con nuestras conductas hablamos de QUÉ NO FUNCIONA para nosotros.

    En la jornada de Psicoanálisis y adolescencia que se llevó a cabo en la facultad de Psicología de la UNAM durante los últimos días de marzo, escuché un planteamiento interesante de parte del Dr. Helí Morales Ascencio. Él hablaba del problema que tenemos los jóvenes con el reconocimiento y recomiendo ampliamente su trabajo o incluso el puro hecho de reflexionar en torno a ese tópico específico.

    En nuestra cultura urbana, la infancia y la adolescencia son dos largas etapas donde se presupone que “no estamos listos, no tenemos herramientas y no merecemos” Esa es, de entrada, la forma de catalogar y dar identidad a la infancia y la juventud… si esos tres discursos se nos repiten por largo tiempo, entonces el momento de asumir responsabilidades en un mundo donde ni los que tienen todo el poder la asumen, se convierte en una verdadera dificultad. No es imposible ni es “culpa” de los que “tienen el poder”, pero hay que señalar y ubicar cómo y dónde se manifiestan dichas dificultades, y no perder de vista ese objetivo: LA RESPONSABILIZACIÓN.

    Una propuesta más concreta en la actitud hacia los jóvenes: reconocerles, señalarles y promoverles EL PODER, ese poder siempre existe, el problema es cuando se desfasa de la consciencia, cuando pretende negarse, para nosotros los jóvenes sí se requiere la mirada de las figuras de autoridad a las que a veces les demandamos respuestas. La forma de demanda madurará conforme un diálogo continuo que rebasa al mero intercambio verbal pero que lo incluye indudablemente. Aunque muchas veces en la familia mexicana la CRIANZA hace de lado la EDUCACIÓN e impera la imposición del prejuicio paterno como frente a las inquietudes de los hijos. Por último y como parte de ese diálogo continuo, pido concretamente: mayor comprensión y disposición de escucha.
    Por ejemplo ¿qué tienen que decir los emos? ¿y los adictos? ¿y quienes sufren anorexia o bulimia? ¿y las madres jóvenes que abortan?… definitivamente la etiqueta de “vago” no me parece la más adecuada. Y tampoco creo que el objetivo sea REINTEGRAR, REAMARRAR, REMOLDEAR, READAPTAR. Nuevamente creo que se trata de ESCUCHAR.

    Con todo esto va también una queja: ¿qué estamos haciendo por la universidad pública? ¿Qué estamos haciendo por ese espacio de reconocimiento, recreación y diálogo que a determinado punto los padres ya no pueden ni tendrían por qué protagonizar?… en la universidad pública está de entrada, la diversidad, y con ello va la posibilidad de autoaceptación. Un problema de las capas medias urbanas es la actitud frente a lo “normal/anormal”, “sano/enfermo” que provoca que muchos sujetos se hallen a sí mismos como “indignos” y entonces la hipocresía y la apariencia se refuerzan, y también la autodestrucción.
    Para concluir, un agradecimiento a César Mella Mejías, psiquiatra y profesor de bioética: cuando se pregunta ¿en qué estamos fallando? da un paso ejemplar y necesario… lo que viene después de su pregunta es cuestión de abrir espacios de diálogo.

    Gracias.

  5. Marco Gudiño dijo:

    ¡Secretos para criar BIEN A LOS hijos!
     

    Para que tenga éxito la crianza de los hijos se requiere de rectitud, autoridad y reglas claras. El ejemplo de los padres es decisivo en la transformación de los hijos, así como de la vivencia de sus propias experiencias, asumiendo sus consecuencias
    (Marco Gudiño)

    Hemos conocido algunas causas de la violencia juvenil. Hijos patanes, violentos, cobardes, aislados o solitarios… provienen de padres: sobreprotectores, sanguinarios, o irresponsables. Ciertas consecuencias han sido fatales ¡No se deja de ver padres atropellados por sus hijos, o hijos que se han quitado la vida!
     
    Hoy se abordará varias prácticas sobre la “crianza exitosa” de los hijos ¡Si deseamos que ellos nos valoren…requerimos con urgencia recobrar nuestra AUTORIDAD! Los “niños”, sin límite de edad, necesitan ser enderezados por un adulto. Los padres no somos ni debemos ser amigos de nuestros hijos ¡¡¡Somos sus padres!!! ¡Los amigos los podrían encontrar en la “escuela…!  
     
    Es muy acertado conocer las orientaciones paternales que nos da el señor  John Rosemond, psicólogo y terapeuta familiar de los EEUU.  
     
    PUNTO UNO:
    Preste más atención a su matrimonio más que a sus hijos.- Si no tiene pareja, préstese usted más atención. Resulta muy difícil dar algo, cuando no se tiene.  
     
    PUNTO DOS:
    Lo único que usted debe  esperar de sus hijos es “obediencia”, a las buenas o a las malas.- Deje de disculparse por las decisiones que toma. En ves de decirles -la decisión que tomé, fue por el bien de ustedes- ¡dígales! -La medida que tomé, fue “Porque yo lo decidí“- Para que los niños sientan afecto, orgullo y seguridad por los padres; aquellos deben gozar de autoridad. Ésta debe ser revestida de racionalidad,  justicia y anticipación.  
     
    PUNTO TRES
    Hágalos miembros responsables de la familia y de su propia conducta.- Los hijos deben tener responsabilidades concretas, por lo menos, del espacio que ocupan. Deje de correr a la escuela cuando a ellos les corresponde hacerlo; deje de atarles los cordones de los zapatos; deje de evitarles que se caigan de narices… Déles la oportunidad de aprender “por la fuerza”, que muy a menudo, es la única forma posible de aprender.
     
    PUNTO CUATRO:
    Prepárese para decir ¡NO!, cuando alguna actitud o acción sea errada.- ¡Jamás cambie de opinión, aunque usted estuviera equivocado! No se arrepienta. Felicítese por cumplir bien su tarea de padre o madre. Algunos niños cuando miran la fragilidad de los padres, lo hacen, hasta por fastidiarnos. Ellos saben como lograr lo que se les antoja ¡No siga su juego!     
     
    PUNTO CINCO
    Evite comprarles cosas innecesarias como juguetes, golosinas… al menos que no las pidan.- Recuerde “cuando un niño nos dice que se encuentra aburrido, con seguridad está demostrando que le hemos dado demasiadas cosas, y demasiado pronto”
     
    PUNTO SIES:
    Permítales crecer sin la “droga electrónica”.- Recuerde que la televisión es un problema más serio de lo que parece a simple vista. Cuando un niño mira televisión, lo que importa, no es el contenido del programa, sino el hecho de que está sentado frente al televisor. Los niños necesitan de mayores experiencias afectivas y psicomotoras. 
     
    No está por demás conocer… que en “Esparta (Grecia) se concedía mayor importancia a la Cultura Física. Los niños eran seleccionados al nacer. Solo se les permitía vivir a los niños sanos y robustos. A los siete años debían ser educados en común y sometidos a duras pruebas para acostumbrarlos a la fatiga, al hambre, a la sed, al frío y al dolor; a los diecisiete, ingresaban al ejército y permanecían en servicio activo hasta los sesenta años” ¡Sin duda fueron los mejores de su época! Ver la película “300”.
      
    No existe una “receta óptima” para criar bien a los hijos; pero está claro, el amor es la premisa que guía a los padres. No obstante, en nombre de ese enorme “amor”, muchos padres se equivocan en la crianza. La mayoría de padres piensan que la mejor forma de criar a los hijos es “dándoles haciendo todo”; inclusive, lo que ellos lo podrían hacer. Estos pequeños viven resguardados de las dificultades que deben afrontar ¡¡Cuidado, póngase la gorrita para que no le queme el sol!! -le dicen- Cada vez que usted los “sobreconsidere” hasta el punto de hacerlos conciliar el sueño, los esta transformando en inútiles crónicos ¡Hágalos fuertes, resistentes y bondadosos… quieran o no quieran!, ¡Acérqueles al trabajo y a la persistencia de intentar las veces necesarias, en caso de que hayan fallado! “Quién no espera vencer, ya está vencido” dice un pensamiento superior.
     
    Hoy en día se está poniendo mucho interés en la recuperación de la AUTORIDAD PATERNAL ¡Los pájaros están acabando con las escopetas! Es momento de que los hijos aterricen a la realidad ¡No son planetas,  son satélites y con la libertad prematura que nos han despojado, se han vuelto “cometas peligrosas” en todo el mundo! Mientras los hijos no tengan conciencia de sus actos, demuestren responsabilidad, sean maduros o humanizados, los padres seguirán siendo las autoridades responsables de sus actos ¡Si no pueden criar hijos sanos, responsables y útiles para sí mismos y la sociedad, no tienen derecho a procrear! Estos vástagos solo serán un peligro para la sociedad ¡Al diablo con los derechos del niño!
     
    Dr. Marco Gudiño
    SUPERVISOR NACIONAL DE EDUCACIÓN

  6. Marco Gudiño Mejía dijo:

    ¡EN QUÉ FORMAR A LOS HIJOS!
     
     
     

    Ser padres significa transformar a los hijos en seres humanos: sensibles, honestos, responsables… que puedan comprehender al mundo y confrontarlo inteligentemente, haciendo el bien a los demás.
     

     
     
     
     
     
     
     
     

     
     Cada vez somos más concientes que los hijos requieren de una sólida formación. La crianza de los hijos, así como el cultivo de una planta, requiere de sensibilidad, tiempo y esfuerzo. Los niños desde que nacen necesitan de afecto, alimentación, cuidados y delimitaciones. La mayoría de hijos impulsivos, corruptos, drogadictos, asesinos o fríos frente a la vida… provienen de padres irresponsables, violentos o excesivamente amorosos ¡No nos importa nuestra paternidad, no nos damos tiempo o no sabemos como criar a los hijos! La inmensa mayoría de padres no logran cristalizar sus sueños ¡Son contados los verdaderos seres humanos que han sobresalido en la historia de la humanidad! “De cada 100 niños que ingresa al primer año de la Educación básica, solo 50 entran a la escuela y de éstos solo trece ingresan a la universidad”, dice un estudio.  
     
     
     
    Fundamentado en un documento del  gran Psicopedagogo Miguel de Zubiría me permito presentar los nuevos retos de formación de los hijos o estudiantes. El currículo debe dejar de ser por contenidos, enciclopédico y memorista. Las políticas educativas no deben ser paternalistas, desarraigantes y condicionadas ¡El currículo tiene que cambiar!
     
     
     
    Según Miguel de Zubiría, “los padres, sobre todo los hombres, tienen tres inmensas tareas en la formación de los hijos; tareas que deciden, en gran parte, el bienestar o malestar de los hijos. Enormes tareas, que por supuesto, requieren ver en el padre a un FORMADOR, a un tutor o profesor… ¡Nunca un amigo de sus hijos! Estas competencias son: Interpersonales (antídoto contra la soledad), Intrapersonales (magnífico antídoto contra la depresión) y Existenciales (antídoto contra la anomia y disocialidad)”.
     
     
     
     
     
     
     
    COMPETENCIAS INTERPERSONALES
     
     
     
    Enseñe a sus hijos a relacionarse con sus semejantes ¡Es muy positivo estar bien con los demás! De la capacidad de hacer amigos dependerá el éxito de los nuevos jóvenes. Según David Niven, el ser feliz “depende en más de un 60% por ciento de los vínculos interpersonales con la esposa, los hijos, los parientes, los compañeros, amigos y grupos”. Niños o jóvenes cohibidos, restringidos o egocéntricos… tienen poca posibilidad de surgir. La tarea fundamental de los padres es hacer de los hijos entes capaces de interactuar con sus similares. Los niños deben ser competentes en hacer amigos; si, así lo deciden. Entre más amigos de calidad mucho mejor.  De la “La cantidad y calidad de lazos interpersonales suma la mayor cantidad de felicidad nos dice Miguel De Zubiría.
     
     
     
    Las competencias interpersonales nos permiten: conocer, valorar y expresar a los otros con mucha facilidad ¡Entre más conozco a mis compañeros, más los estimo o más quiero a mi perro! Conocer, valorar y expresar de los otros sus afectos, creencias o roles que desempeñan.  
     
     
     
    COMPETENCIAS INTRAPERSONALES
     
     
     
    ¡Alcance niños auto-estimados, seguros y felices! Las personas competentes están bien consigo mismas. Las personas bien consigo mismas superan todas las experiencias frustrantes y hacen suyo los sufrimientos de los demás ¡Tienen energía! No temen a nada ni a nadie. Tienen capacidad para controlar sus emociones positivas o negativas ¡No entran en el plano de la angustia o la depresión! Ellas pueden pedir, dar y disentir con mucha facilidad ¡Se auto-controlan con facilidad! Una persona auto-estimada tiene facilidad para insertarse en cualquier círculo social ¡No tienen limitación para hacerlo!
     
     
     
    Insistimos en decir que los padres deben enseñar a sus hijos a tener conciencia de si mismos, a conocer y valorar sus propios afectos, creencias o roles; y más que nada a que aprendan a controlar sus impulsos emocionales. La psicología afectiva tiene como postulado el “auto-conocimiento”, la “auto-valoración” y la “auto-administración” para alcanzar una vida feliz. “El sentirse bien con uno mismo conlleva a autoconocerse, autovalorarse y autoadministrarse. La mayoría de personas deben conocer en si mismos sus capacidades o aptitudes para proceder a la autovaloración (Ídem).        
     
     
     
    COMPETENCIAS EXISTENCIALES
     
     
     
    Estar bien con uno mismo y con los demás no es suficiente, es necesario también enseñar a los hijos a ser respetuosos, amables, cumplidos, responsables, disciplinados… entre otras virtudes.
     
     
     
    Los seres humanos exitosos siempre se encuentran a la vanguardia de nuevas actitudes. ¡Son abiertos, francos y positivos! ¡Una persona  positiva vale por una docena de negativas! Los niños deben tomar iniciativas propias, correr riesgos por si mismos, solicitar ayuda cuando lo necesiten. Estas competencias también deben permitir el desarrollo de habilidades prácticas para la vida; como por ejemplo: tener facilidad para usar un diccionario, saber preguntar; saber utilizar medios audiovisuales… ¡Hoy existen infinidad de competencias que las debemos desarrollar! El mundo cambia más rápido que nunca.   
     
     
     
    Padres y madres son insustituibles en la crianza y formación de los hijos; pero por sobre todo, los varones ¡Son más efectivos a la hora de formar! El padre, generalmente, infunde rectitud, firmeza y templanza, tan solo con la presencia. Cuando el hombre se ausenta del hogar, es la mujer la que tiene que asumir los roles de padre y madre (rectitud y dulzura) ¡Todos debemos apoyar al sostenimiento de las parejas! En la historia de la humanidad han existido madres muy duras y a la vez exitosas en la formación de los hijos “La sabiduría de Alberto Einstein se debe más a la exigencia de su madre”     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
    Dr. Marco Gudiño
     
    SUPERVISOR NACIONAL DE EDUCACIÓN
     

  7. Marco Gudiño Mejía dijo:

    ¡EN QUÉ FORMAR A LOS HIJOS!
     
     
     

    Ser padres significa transformar a los hijos en seres humanos: sensibles, honestos, responsables… que puedan comprehender al mundo y confrontarlo inteligentemente, haciendo el bien a los demás.
     
     

     
     
     
     
     
     
     
     

     
     Cada vez somos más concientes que los hijos requieren de una sólida formación. La crianza de los hijos, así como el cultivo de una planta, requiere de sensibilidad, tiempo y esfuerzo. Los niños desde que nacen necesitan de afecto, alimentación, cuidados y delimitaciones. La mayoría de hijos impulsivos, corruptos, drogadictos, asesinos o fríos frente a la vida… provienen de padres irresponsables, violentos o excesivamente amorosos ¡No nos importa nuestra paternidad, no nos damos tiempo o no sabemos como criar a los hijos! La inmensa mayoría de padres no logran cristalizar sus sueños ¡Son contados los verdaderos seres humanos que han sobresalido en la historia de la humanidad! “De cada 100 niños que ingresa al primer año de la Educación básica, solo 50 entran a la escuela y de éstos solo trece ingresan a la universidad”, dice un estudio.  
     
     
     
    Fundamentado en un documento del  gran Psicopedagogo Miguel de Zubiría me permito presentar los nuevos retos de formación de los hijos o estudiantes. El currículo debe dejar de ser por contenidos, enciclopédico y memorista. Las políticas educativas no deben ser paternalistas, desarraigantes y condicionadas ¡El currículo tiene que cambiar!
     
     
     
    Según Miguel de Zubiría, “los padres, sobre todo los hombres, tienen tres inmensas tareas en la formación de los hijos; tareas que deciden, en gran parte, el bienestar o malestar de los hijos. Enormes tareas, que por supuesto, requieren ver en el padre a un FORMADOR, a un tutor o profesor… ¡Nunca un amigo de sus hijos! Estas competencias son: Interpersonales (antídoto contra la soledad), Intrapersonales (magnífico antídoto contra la depresión) y Existenciales (antídoto contra la anomia y disocialidad)”.
     
     
     
     
     
     
     
    COMPETENCIAS INTERPERSONALES
     
     
     
    Enseñe a sus hijos a relacionarse con sus semejantes ¡Es muy positivo estar bien con los demás! De la capacidad de hacer amigos dependerá el éxito de los nuevos jóvenes. Según David Niven, el ser feliz “depende en más de un 60% por ciento de los vínculos interpersonales con la esposa, los hijos, los parientes, los compañeros, amigos y grupos”. Niños o jóvenes cohibidos, restringidos o egocéntricos… tienen poca posibilidad de surgir. La tarea fundamental de los padres es hacer de los hijos entes capaces de interactuar con sus similares. Los niños deben ser competentes en hacer amigos; si, así lo deciden. Entre más amigos de calidad mucho mejor.  De la “La cantidad y calidad de lazos interpersonales suma la mayor cantidad de felicidad nos dice Miguel De Zubiría.
     
     
     
    Las competencias interpersonales nos permiten: conocer, valorar y expresar a los otros con mucha facilidad ¡Entre más conozco a mis compañeros, más los estimo o más quiero a mi perro! Conocer, valorar y expresar de los otros sus afectos, creencias o roles que desempeñan.  
     
     
     
    COMPETENCIAS INTRAPERSONALES
     
     
     
    ¡Alcance niños auto-estimados, seguros y felices! Las personas competentes están bien consigo mismas. Las personas bien consigo mismas superan todas las experiencias frustrantes y hacen suyo los sufrimientos de los demás ¡Tienen energía! No temen a nada ni a nadie. Tienen capacidad para controlar sus emociones positivas o negativas ¡No entran en el plano de la angustia o la depresión! Ellas pueden pedir, dar y disentir con mucha facilidad ¡Se auto-controlan con facilidad! Una persona auto-estimada tiene facilidad para insertarse en cualquier círculo social ¡No tienen limitación para hacerlo!
     
     
     
    Insistimos en decir que los padres deben enseñar a sus hijos a tener conciencia de si mismos, a conocer y valorar sus propios afectos, creencias o roles; y más que nada a que aprendan a controlar sus impulsos emocionales. La psicología afectiva tiene como postulado el “auto-conocimiento”, la “auto-valoración” y la “auto-administración” para alcanzar una vida feliz. “El sentirse bien con uno mismo conlleva a autoconocerse, autovalorarse y autoadministrarse. La mayoría de personas deben conocer en si mismos sus capacidades o aptitudes para proceder a la autovaloración (Ídem).        
     
     
     
    COMPETENCIAS EXISTENCIALES
     
     
     
    Estar bien con uno mismo y con los demás no es suficiente, es necesario también enseñar a los hijos a ser respetuosos, amables, cumplidos, responsables, disciplinados… entre otras virtudes.
     
     
     
    Los seres humanos exitosos siempre se encuentran a la vanguardia de nuevas actitudes. ¡Son abiertos, francos y positivos! ¡Una persona  positiva vale por una docena de negativas! Los niños deben tomar iniciativas propias, correr riesgos por si mismos, solicitar ayuda cuando lo necesiten. Estas competencias también deben permitir el desarrollo de habilidades prácticas para la vida; como por ejemplo: tener facilidad para usar un diccionario, saber preguntar; saber utilizar medios audiovisuales… ¡Hoy existen infinidad de competencias que las debemos desarrollar! El mundo cambia más rápido que nunca.   
     
     
     
    Padres y madres son insustituibles en la crianza y formación de los hijos; pero por sobre todo, los varones ¡Son más efectivos a la hora de formar! El padre, generalmente, infunde rectitud, firmeza y templanza, tan solo con la presencia. Cuando el hombre se ausenta del hogar, es la mujer la que tiene que asumir los roles de padre y madre (rectitud y dulzura) ¡Todos debemos apoyar al sostenimiento de las parejas! En la historia de la humanidad han existido madres muy duras y a la vez exitosas en la formación de los hijos “La sabiduría de Alberto Einstein se debe más a la exigencia de su madre”     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
    Dr. Marco Gudiño
     
    SUPERVISOR NACIONAL DE EDUCACIÓN
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     

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